Decadencia de los ferrocarriles argentinos
Ni en las más afiebradas mentes de aquellos que iniciaron el “Camino de Hierro” allá por 1854, estaba la idea que para recomponer la red ferroviaria de hoy 2009, habría que comenzar desde cero como en sus orígenes. Gran parte del tendido ferroviario -por no decir casi el 75 %- es obsoleto. Parase el desprevenido transeúnte por cualquier paso a nivel de la Reina del Plata y advierta el pulido “vivoreo” de los vetustos rieles que estos denotan. Dios viaja en el furgón de cada una de las formaciones de la red metropolitana y por que no de los muy contados casi nulos servicios suburbanos de pasajeros.
Tal es el triste y miserable panorama ferroviario actual. Y esto se comprueba a diario. Terminales y estaciones con andenes al mejor estilo Kosovo, material rodante que en termino medio superan los 40 años de antigüedad, material tractivo varias veces reciclado y gran parte desmantelado. Compras lamentables de supuesto material “nuevo” con experiencia de 25 años por rieles foráneos, a precio convenientemente inflado y en espera de reparación pues en muchos casos no son compatibles con nuestras vías. Especificaciones y regulaciones técnicas no son aceptables en estos negocios.
La planificación o proyecto a largo plazo de la necesaria puesta en marcha de la industria ferroviaria, está en manos de gente electa que al parecer domina muy bien el incremento de sus bienes patrimoniales a la vez que propone que el único tren flamante que funciona en mi querido país, lo hace asistiendo a la humilde población de Puerto Madero y solo por unas pocas cuadras.
La inconmensurable ignorancia del tema ferroviario por parte de los funcionarios estatales, solo es comparable con la despreciable actitud de sus amigos empresarios –hartosubsidiados- dueños de concesiones y talleres de reparación y la absoluta e inocultable complicidad sindical.
Al día de hoy y después de 26 años de elecciones libres pero siempre falto de boletas con ideas, el sistema democrático garantiza la lectura de la Constitución pero no la deseada proba conducta de sus individuos electos o por lo menos la más que necesaria condición de idoneidad para el tratamiento responsable de temas trascendentes.
Le cabe también a la Argenta historia del riel, el juicio justo de los anteriores pero también incapaces gobiernos sobre el tema en cuestión y por que no el de los despreciables “usuarios” que gozaban de eternos pases libres para recorrer a voluntad muchos de los de hoy desaparecidos servicios interurbanos. La multiplicación exponencial de todo lo expuesto, brinda como resultado el lamentable panorama actual. La permanente cancelación de los proyectos ferroviarios en nuestro país, ha dejado a más de un desprevenido pasajero esperando un tren que no ha de pasar.
El resto del mundo progreso y lo sigue haciendo, a pesar de la crisis internacional, con los FFCC como herramienta fundamental. A nadie se le ocurre en Europa bajar a menos de 15 servicios diarios de carga-pasajeros, el servicio París-Londres vía eurotunnel, o la cancelación del diario Lisboa-Varsovia. No esta en los planes de nadie que de los diez servicios diarios Madrid-Sevilla de aproximados 650 km. alguno de ellos tarde más de sus puntuales 2 horas 20 minutos con una parada intermedia en Córdoba.
Boston Nueva York corre con admirable regularidad (tren denominado Acela a mas de 240 km/h) Asimismo Nueva York-Washington lo cual permite a cualquier mortal levantarse una mañana en el Central Park y en una hora al menos estar en el Smithsoniano pasando el día pochoclo incluido. Mucho menos que del Obelisco a La Plata combis re truchas incluidas.
No se incluyen en este relato los servicios privados de transporte ferroviario de depredación minera.
Seguramente esta realidad, no fue trazada como objetivo cuando la nacionalización allá por 1948. Con lo sucedido desde aquella fecha, a nuestro estimado Raúl Scalabrini Ortìz no le hubiesen bastado 10 vidas para denunciar tanta desidia y corrupción esta vez vernácula y muy pero muy criolla.
